lunes, 15 de febrero de 2016

49. CONOCIENDO UN PAR DE PÁRAMOS.





CONOCIENDO UN PAR DE PÁRAMOS.


En cosa de una semana tuve la oportunidad de conocer dos ejemplos de naturaleza que yo ni siquiera sabía que existían.

 

Los páramos ecuatorianos cuentan con algunas características importantes:
La estacionalidad diaria de los páramos es superficialmente parecida a la estacionalidad anual propia de latitudes templadas y polares. El clima es el típico de las alturas tropicales, es decir, presenta una estacionalidad diaria que puede expresarse como "invierno todas las noches y verano todos los días", con variaciones notables de temperatura a lo largo del día. Sin embargo, el clima es generalmente frío, lo que contrasta con la alta irradiación UV que se deja sentir espacialmente en las horas del mediodía cuando el cielo está despejado. Hay páramos desde muy húmedos, como los que están hacia las vertientes orientales y que tienen influencia de la hoya amazónica, hasta muy secos, como los que se hallan en las zonas alrededor del Chimborazo. Normalmente hay una bimodalidad en cuanto a las precipitaciones, con picos de lluvia en los meses alrededor de abril y mayor sequedad alrededor de julio-agosto.

Fragmentos tomados del diario HR:
Un jueves 28 de Enero,
…comenzamos a caminar y el sol seguía pegando fuerte pasaron algunos vehículos pero iban muy rápido y no se frenaban hasta que “hacer dedo” nos funcionó con un auto en el que venía una familia, madre, padre e hijo, nos subimos y ellos nos dejaron en la entrada de la reserva; mientras íbamos platicando de pronto el paisaje cambió por completo paso de ser todo verde a un tono marrón en cuestión de segundos, el espectáculo era bastante seco, en algunos puntos parecía un desierto, hasta que de pronto se apareció un hermoso animal arriba de una especie de duna, era como una llama, pero más fina, el señor nos dijo que se llamaban vicuñas y que allá arriba veríamos más...Desde que entramos a la Reserva  Faunística de Chimborazo yo me sentí como si estuviera dentro de un sueño, el paisaje que estaba viendo era algo que yo ni siquiera sabía que existía, un ecosistema al que llaman paramo seco de los Andes, que por algunos momentos pareciera ser una especie de desierto pero que tenía algunas cosas muy distintas como por ejemplo un enorme volcán nevado al fondo y unas familias de vicuñas alimentándose de los escasos arbustos y cactus extraños que se dan en ese lugar… En un instante las nubes comenzaron a avanzar rápidamente en medio de nosotros y el aire helado comenzó a hacerse notar, nosotros agradecimos la idea de habernos llevado una sudadera (buso o chompá), pero aun así las manos y la cara resentían ese aire frío que venía de lo alto de la montaña. En unos minutos las nubes a nuestro alrededor eran tantas que la oficina de  la entrada y el volcán, que eran nuestros puntos de referencia, habían desaparecido, y la visión con esa densa neblina solo nos permitía ver unos cuantos metros delante de nosotros. Todas esas densas nubes le daban un aspecto aún más mágico a ese sueño que estaba viviendo, de pronto en cuestión de segundos comenzó a despejarse un poco el cielo y salió tenuemente el sol, solamente para dejarnos tomar las últimas fotos de las vicuñas y del Volcán Chimborazo con su cúspide cubierta de  nieve.
El Chimborazo es considerado por algunos locales como un taita, también se dice que es el punto más cercano al sol, debido  a sus 6,268 metros sobre el nivel del mar y a su ubicación en el globo terráqueo. Una experiencia llena de aprendizaje, de paz y de  admiración, un bello sueño que me tocó vivir. (Ahora entiendo por qué el gran libertador Bolívar escribió sobre esta montaña en particular, un lugar mágico)


 

Un miércoles 3 de Febrero (Momentos de paz).
Fue un día mágico, salimos a conocer el Parque Nacional Cajas, … en cuanto nos subimos al bus el paisaje comenzó a tornarse hermoso,  y volvió a suceder lo que hace algunos días había visto, el verde de las montañas de pronto cambió pero esta vez los cerros se llenaron de arbustos, y una neblina muy parecida a la del Chimborazo nos dio la bienvenida,  el ecosistema aunque era muy verde y colorido tenía un gran parecido al Paramo seco, pero acá manteniendo el color verde en el panorama. En cuanto nos bajamos del bus vimos una enorme laguna y allí el recorrido era un sendero alrededor de la laguna, una experiencia muy única, como estar en un sueño o en medio de un cuento, donde el piso era hueco y flojo en algunas ocasiones, en otras contaba con alfombras de plantitas finas que parecían zacate pero que eran pequeñas plantitas, otros pedazos con mucha agua y lodo, y otros donde había que caminar sobre rocas en algunas ocasiones o pasar sobre puentes de madera. Con árboles y plantas de distinto tipo a cada paso, con unas aves que pasaban de vez en cuando, con un colibrí  de cola larga, con pescados blancos saltando de la laguna.  Con flores de distintos colores, con árboles cuyos troncos estaba formados por capas, como la cascara de una cebolla y donde cada capa tiene un color distinto, con riachuelos y caídas de agua escondida detrás de los árboles,  con piedras al borde del agua, con sombrillitas  rojas con amarillo para los pequeños gusanos y demás insectos; y con una neblina mágica. Un clima frío pero tolerable…..algo tan,  pero tan, sublime que por momentos pareciera como si uno caminara en el paraíso.









Escrito por David Herrera González.
6 de Febrero  de 2016.

 


CUENCA



CUENCA.

 

Cuenca la leyenda que en cuenta, perdón perdón, cuenta la leyenda  que en Cuenca corre un río por todo lo largo de la ciudad, que los niños se trepan a los árboles del parque de la madre, la gente camina por una avenida larga, los viajeros se hospedan en un hostal del terror, los gringos son generosos, los latinos también, las mujeres son guapas pero reservadas, al final del río hay un paraíso, en algunos lugares las puertas son pequeñitas para que solo los duendes puedan entrar, hay vestigios de espíritus incas que deambulan por la zona Pumapongo, las aves son felices, los gusanos también, las palomas  no van a misa, los patitos salen a pasear en familia, los títeres caminan y van a las escuelas, los chanchos son tímidos y algunos mueren injustamente, los grafitis en las calles hablan de eso y de muchos sueños más; la gente carga sus cultivos a través de los puentes, algunos puentes se han roto, pero otros sobreviven. Todo eso y más Cuenca la leyenda, pero cuando uno lo ve con sus propios ojos, las cosas pueden ser mucho más asombrosas.


David Herrera, Febrero 2016.



jueves, 28 de enero de 2016

48. BAÑOS DE AGUA SANTA.



BAÑOS DE AGUA SANTA.
La caída de esa enorme cascada llevaba una fuerza endemoniada y el paisaje que se construía con su desplome,  era simplemente espectacular.
Desde la selva amazónica tomamos un bus a nuestro siguiente destino, el trayecto en el bus comprendió un paisaje hermoso, el paso de un ecosistema selvático a uno de montaña, con montañas inmensas con todos los tonos de verde que uno puede imaginar y con caídas de agua que desde la carretera parecían ser tan finas como hilos blancos.
Nuestra llegada a la ciudad de Baños fue ya en la noche, allí nos esperaba Juliana Flechas, una amiga que había conocido en Bogotá y que ahora el destino nos había hecho coincidir por segunda ocasión  en un punto mágico como lo es Baños.  Nos hospedamos en un hostal lleno de viajeros que lleva por nombre “La Posada del Abuelo”, la cual es una casa antigua muy bien adaptada y vigilada por una escultura en cartón del chavo del ocho, pero lo más sorprendente es la cascada que se encuentra al fondo de la calle y que engalana la vista desde el hostal,  dicha cascada esta iluminada  por las noches con una luz verde y  lleva por nombre la Cabellera de la Virgen,  aparte de todo ha sido adecuada con unos lavaderos públicos que usan el agua de la cascada y con una zona de devoción a la Virgen de Baños; dicha cascada es muy característica en este cantón pues desde varios puntos, como la plaza principal, se alcanza a divisar claramente.


 
A la mañana siguiente nos dimos cuenta estábamos protegidos por la naturaleza pues las montañas nos  rodeaban por todos lados, unas enormes prominencias verdes.  Al mediodía subimos a la mitad de una de ellas por el sendero de la Virgen, la caminata implicaba caminar por  algunas zonas resbalosas pero en general era bastante simple, pero llena de sorpresas por parte de la naturaleza, con una vista formidable del pueblo y de las montañas que por todos lados lo rodean.  Esa tarde todavía Luis y yo fuimos a jugar futbol a las calles del pueblo, en una cancha pública que tenía un mural de la Pachamama al fondo.




Nuestro segundo día comprendió un tour mágico en bicicleta a la ruta de las cascadas.  Salimos como a las once de la mañana con nuestras bicicletas rentadas; para comenzar tuvimos que salir a la carretera que lleva a Puyo y la única indicación que nos dieron fue que había que cruzar el primer túnel y los otros no, simplemente había que tomarlos por el lado de la derecha.   Los señalamientos en la carretera eran bastante buenos, los autos y camiones que por allí transitan,  en general son muy respetuosos con los turistas que andan en bicicleta, la mayor parte del camino era de bajadita, pero hay algunos puntos en que si había que pedalearle duro; de entrada para llegar a la primer cascada de la Chamana la subida era totalmente empinada, tanto que en algún punto fue mejor bajarnos de la bicicleta y empujarla, luego  de admirar la catarata había que bajar y volver a la carretera original,  allí había que continuar pedaleando. Durante todo el trayecto nos fuimos encontrando con algunas cascadas más: la de Agoyan, la del Manto  de la Novia, la Cascada del Inca, y alguna otra que se veía a lo lejos o que caía en medio del camino; en algún punto  del camino se llegaba a ese túnel que nos habían mencionado, era estrecho y había que tomarlo para atravesar el cerro, la sensación de ir pedaleando y ver que entraba un automóvil al túnel explotaba la adrenalina pues daba la sensación de que el auto te iba a golpear, pero a final de cuentas si había espacio suficiente. Finalmente después de haber pedaleado 18 kilómetros, según lo que nos dijeron, llegamos a  Río Verde, un poblado donde había una piscina natural con una escultura de una sirena en medio, y con un paisaje en tonos verdes, tanto así que incluso el agua de la piscina tenía un cierto tono verdoso. 







 

Pero  justamente en ese pueblo estaba la entrada a una cascada denominada “El Pailón del Diablo”, yo desde antes había escuchado el nombre y me había llamado la atención porque el término pailón no me quedaba del todo claro. El recorrido lo hicimos la Flechas, Luis y yo, junto con Facu y Nadia, un par de argentinos que habíamos conocido en uno de los descansos que habíamos hecho a medio camino; desde que entramos al sendero Luis comentó que iba a estar buena pues se escuchaba muy fuerte la caída, conforme nos íbamos acercando el sonido de la cascada era cada vez más intenso, con un eco enorme como si estuviera siendo amplificado con una bocina, hasta que por fin llegamos al punto en que percibimos cual era la causa de ese sonido al estar frente a frente con la cascada. La caída de esa enorme cascada llevaba una fuerza endemoniada y el paisaje que se construía con su desplome,  era simplemente espectacular.  Allí entendí lo que significaba “pailón” (1) solo de admirar lo que tenía frente a mí. Luego hicimos un recorrido por un costado de la cascada en una especie de túnel en el que había que ir de ladito y  en algunos puntos se tenía que ir a gatas, dentro de ese túnel  el eco del sonido del agua se amplificaba aún más. La magia en ese lugar fue tanta que decidimos que era el lugar indicado para tomarnos la famosa foto con las banderas, allí aparecimos  Luis, Juliana, y yo, sosteniendo las banderas y al fondo una cascada con todo su poderío natural. 

Para cuando regresamos por las bicicletas  ya estábamos bastante cansados así que decidimos tomar la opción de regresar en un bus, que era como una camioneta de redilas acondicionada para llevar las bicicletas y unas banquitas de madera para los pasajeros; allí tomamos asiento y comenzamos a ver al revés el trayecto que habíamos hecho unas horas antes, una especie de Vu Deja.
El último día en Baños aproveche para lavar algunas prendas en los lavaderos públicos que están junto a la cascada,  allí no había chismes de lavadero, solo una enorme cascada con la cual conversar. Todo ese paisaje de Baños y todas esas caídas de agua terminan por ser tan purificadoras, que a uno solo le queda recordarlas por siempre.


(1)                Definiciones de Pailón según la región.
En Bolivia, Ecuador y Honduras: Terreno bajo y redondo;
En Colombia: Vasija cilíndrica de metal, porcelana o barro, que tiene gran tamaño;
En Venezuela: Movimiento giratorio del agua o remolino que se forma en los ríos caudalosos.

Escrito por David Herrera González.
24 de Enero de 2016.