BAÑOS DE AGUA SANTA.
La caída de esa enorme cascada
llevaba una fuerza endemoniada y el paisaje que se construía con su desplome, era simplemente espectacular.
Desde la selva amazónica tomamos un bus a nuestro siguiente destino, el
trayecto en el bus comprendió un paisaje hermoso, el paso de un ecosistema
selvático a uno de montaña, con montañas inmensas con todos los tonos de verde
que uno puede imaginar y con caídas de agua que desde la carretera parecían ser
tan finas como hilos blancos.
Nuestra llegada a la ciudad de Baños fue ya en la noche, allí nos
esperaba Juliana Flechas, una amiga que había conocido en Bogotá y que ahora el
destino nos había hecho coincidir por segunda ocasión en un punto mágico como lo es Baños. Nos hospedamos en un hostal lleno de viajeros
que lleva por nombre “La Posada del Abuelo”, la cual es una casa antigua muy
bien adaptada y vigilada por una escultura en cartón del chavo del ocho, pero
lo más sorprendente es la cascada que se encuentra al fondo de la calle y que
engalana la vista desde el hostal, dicha
cascada esta iluminada por las noches
con una luz verde y lleva por nombre la
Cabellera de la Virgen, aparte de todo
ha sido adecuada con unos lavaderos públicos que usan el agua de la cascada y
con una zona de devoción a la Virgen de Baños; dicha cascada es muy
característica en este cantón pues desde varios puntos, como la plaza
principal, se alcanza a divisar claramente.
A la mañana siguiente nos dimos cuenta estábamos protegidos por la
naturaleza pues las montañas nos
rodeaban por todos lados, unas enormes prominencias verdes. Al mediodía subimos a la mitad de una de
ellas por el sendero de la Virgen, la caminata implicaba caminar por algunas zonas resbalosas pero en general era
bastante simple, pero llena de sorpresas por parte de la naturaleza, con una
vista formidable del pueblo y de las montañas que por todos lados lo
rodean. Esa tarde todavía Luis y yo
fuimos a jugar futbol a las calles del pueblo, en una cancha pública que tenía
un mural de la Pachamama al fondo.
Nuestro segundo día comprendió un tour mágico en bicicleta a la ruta de
las cascadas. Salimos como a las once de
la mañana con nuestras bicicletas rentadas; para comenzar tuvimos que salir a
la carretera que lleva a Puyo y la única indicación que nos dieron fue que
había que cruzar el primer túnel y los otros no, simplemente había que tomarlos
por el lado de la derecha. Los señalamientos
en la carretera eran bastante buenos, los autos y camiones que por allí
transitan, en general son muy
respetuosos con los turistas que andan en bicicleta, la mayor parte del camino
era de bajadita, pero hay algunos puntos en que si había que pedalearle duro;
de entrada para llegar a la primer cascada de la Chamana la subida era
totalmente empinada, tanto que en algún punto fue mejor bajarnos de la
bicicleta y empujarla, luego de admirar la
catarata había que bajar y volver a la carretera original, allí había que continuar pedaleando. Durante
todo el trayecto nos fuimos encontrando con algunas cascadas más: la de Agoyan,
la del Manto de la Novia, la Cascada del
Inca, y alguna otra que se veía a lo lejos o que caía en medio del camino; en
algún punto del camino se llegaba a ese
túnel que nos habían mencionado, era estrecho y había que tomarlo para
atravesar el cerro, la sensación de ir pedaleando y ver que entraba un
automóvil al túnel explotaba la adrenalina pues daba la sensación de que el
auto te iba a golpear, pero a final de cuentas si había espacio suficiente. Finalmente
después de haber pedaleado 18 kilómetros, según lo que nos dijeron, llegamos
a Río Verde, un poblado donde había una
piscina natural con una escultura de una sirena en medio, y con un paisaje en
tonos verdes, tanto así que incluso el agua de la piscina tenía un cierto tono
verdoso.
Pero justamente en ese pueblo
estaba la entrada a una cascada denominada “El Pailón del Diablo”, yo desde
antes había escuchado el nombre y me había llamado la atención porque el término
pailón no me quedaba del todo claro. El recorrido lo hicimos la Flechas, Luis y
yo, junto con Facu y Nadia, un par de argentinos que habíamos conocido en uno
de los descansos que habíamos hecho a medio camino; desde que entramos al
sendero Luis comentó que iba a estar buena pues se escuchaba muy fuerte la
caída, conforme nos íbamos acercando el sonido de la cascada era cada vez más
intenso, con un eco enorme como si estuviera siendo amplificado con una bocina,
hasta que por fin llegamos al punto en que percibimos cual era la causa de ese
sonido al estar frente a frente con la cascada. La caída de esa enorme cascada
llevaba una fuerza endemoniada y el paisaje que se construía con su
desplome, era simplemente espectacular. Allí entendí lo que significaba “pailón” (1) solo de admirar lo que
tenía frente a mí. Luego hicimos un recorrido por un costado de la cascada en
una especie de túnel en el que había que ir de ladito y en algunos puntos se tenía que ir a gatas,
dentro de ese túnel el eco del sonido
del agua se amplificaba aún más. La magia en ese lugar fue tanta que decidimos
que era el lugar indicado para tomarnos la famosa foto con las banderas, allí
aparecimos Luis, Juliana, y yo, sosteniendo
las banderas y al fondo una cascada con todo su poderío natural.
Para cuando regresamos por las bicicletas ya estábamos bastante cansados así que decidimos
tomar la opción de regresar en un bus, que era como una camioneta de redilas
acondicionada para llevar las bicicletas y unas banquitas de madera para los
pasajeros; allí tomamos asiento y comenzamos a ver al revés el trayecto que
habíamos hecho unas horas antes, una especie de Vu Deja.
El último día en Baños aproveche para lavar algunas prendas en los
lavaderos públicos que están junto a la cascada, allí no había chismes de lavadero, solo una
enorme cascada con la cual conversar. Todo ese paisaje de Baños y todas esas
caídas de agua terminan por ser tan purificadoras, que a uno solo le queda
recordarlas por siempre.
(1)
Definiciones
de Pailón según la región.
En
Bolivia, Ecuador y Honduras: Terreno bajo y redondo;
En
Colombia: Vasija cilíndrica de metal, porcelana o barro, que tiene gran tamaño;
En
Venezuela: Movimiento giratorio del agua o remolino que se forma en los ríos
caudalosos.
Escrito por David Herrera González.
24 de Enero de 2016.



