QUEMANDO EL AÑO VIEJO Y RECIBIENDO EL NUEVO.
Feliz año 2016, que sea un buen
viaje para todos.
El 31 de diciembre jamás imagine venir a pasarlo en Quito, Ecuador. El
estar en estos momentos en Ecuador es algo que aunque si llegue a tener en la
mente, no termina de ser sorpresivo incluso para mí mismo, pues son
experiencias que nunca imagine.
Este año ha sido bastante diferente, con una gran variedad de emociones,
desde que comenzó el año el proyecto del viaje ya era bastante fuerte, pero
este año sucedieron cosas fuertes, pérdidas irreparables de personas en mi
familia que obviamente me hacen difícil el hecho de estar yo viajando sin poder
compartir con el resto de mi familia, pero el viaje fue un proyecto que se
apareció tan fuertemente dentro de mí, que no lo podía cambiar; llevo siempre
recuerdos de mis seres queridos y ganas de compartir mis aventuras con ellos y
también recuerdos de esas personas que este año se nos adelantaron, personas
que yo quise de corazón y que ahora hacen falta allá y también acá, para mí.
Pero también la segunda parte del año ha sido una gran experiencia, un
semestre en el que siento que he hecho mucho, siento que lo he vivido al
máximo, conociendo lugares interesantes y
gente hermosa, mucho más de lo que yo hubiera imaginado antes de salir
de México; a veces las emociones son tantas que me resulta difícil asimilarlas
por eso muchas veces trato de escribirlas para poder recordarlas de mejor
manera. Llevamos ya ocho países visitados, llevamos más de siete meses viajando
y aunque a veces, y más en estas épocas, pega la nostalgia de estar en casa,
aún conservo la motivación intacta de seguir conociendo, de seguir viajando y
de seguir sintiendo que en estos momentos estoy haciendo con mi vida lo que
debo de hacer.
Así que el 31 de Diciembre del año viejo nos tocó estar en Quito, otra
vez así como en Navidad no sabíamos que iba a pasar, pero pensábamos brindar
aunque fuera con unas cervezas y ver qué pasaba, pero como estábamos en un
hostal con muchas personas principalmente argentinos, unos cuantos colombianos,
los dueños del hostal ecuatorianos y un peruano, así que a final de cuentas
entre todos compartimos un fin de año muy bueno y un comienzo de año muy
prometedor. Cuando uno está fuera de su país para las fiestas decembrinas, uno
se puede encontrar con nuevas tradiciones, este año nos tocó quemar al año
viejo, una tradición de acá que consiste en hacer un muñeco que puede tener
algún tipo de temática, el cual a medianoche se le prende fuego para dejar las
cosas del año viejo, quemas todo para volver a comenzar de nuevo, un año nuevo
para comenzar desde las cenizas del pasado. Así que con la quema del año viejo
comenzaron los fuego artificiales y con ello vinieron los abrazos y los buenos
deseos, los tragos con ron y de allí la fiesta, una fiesta muy latina y llena
de buenos deseos, donde todos los que estábamos reunidos coincidíamos en una
cosa, queríamos pasárnosla bien.
Al siguiente día el hostal parecía zona de heridos, todos despertando
con cara de que la batalla había estado dura, gente cocinando y platicando
mientras esperaba su turno en la cocina. Muchas siestas y mucha buena energía.
Un año viejo que queda allí lleno de aprendizaje, lleno de sentimientos
positivos y negativos, con mucho que recordar; con gente que se nos fue pero
que nunca vamos a olvidar; con una vasta cantidad de lugares que conocí,
privilegiado de encontrarme con tanta gente, de poder hacer tantos amigos, y
ahora se viene un año nuevo, un año que promete estar bueno, espero que para mi
familia, mis amigos y mis seres queridos
sea un año de lo mejor, lleno de salud y felicidad, que puedan seguir su
camino de la mejor manera, una nueva oportunidad de seguir siendo felices. Buen
viaje para todos en lo que resta de este 2016.
.
Escrito por David Herrera González.
2 de Enero de 2016.



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