jueves, 18 de febrero de 2016

50. REALMENTE ES BELLO EL ECUADOR.



REALMENTE ES BELLO EL ECUADOR.

En Ecuador estuve metido en Cajas, nade en Latas, acampé en Baños, caminé en un hermoso cementerio, di vueltas a un par de  lagunas,  vi la luna salir y postrarse sobre la cima de un volcán, subí a la parte más cercana al sol en el nevado del Chimborazo, estuve en la mitad del mundo, así como en mundos imaginarios donde me encontré con  Llamas y Vicuñas. En la parte colonial de las  ciudades entendí un poco la historia de este país y vi muchas semejanzas con las conquistas que tuvieron lugar en todos los países de Latinoamérica; pedaleando admire cascadas, y llegue hasta las profundidades de un pailón muy endemoniado. Sufrí un intento de atraco por parte de unos monos en la selva, pude observar de adentro hacia afuera una choza en medio del Amazonas. Acabe jugando a mojarme con niños ecuatorianos para celebrar el carnaval, estuve en un par de ciudades donde un río pasa por en medio, como son Cuenca y Loja, y donde la naturaleza simplemente se tiñe con tonos de fantasía; visite un lugar donde descansar es sencillo y donde la gente vive más de cien años, todo eso vi y aun me faltaron muchos lugares por conocer, de entrada las Islas Galápagos quedaran en la lista de lugares pendiente por visitar.

Ecuador es un lugar donde el medio ambiente  se expresa de una manera diferente, un lugar digno de conocer si quieres enamorarte de la naturaleza y del planeta en el que vivimos.


Agradecimientos Especiales a toda la gente que hizo la experiencia en Ecuador aún más esplendida:
A la familia Mejia por recibirnos en Ibarra y por tratarnos como si fuéramos parte de su familia; a Sonia y William por compartir su navidad nosotros en Otavalo, y la noche curiosa donde una colombiana, un argentino, dos mexicanos y un chino estuvimos en la terraza del hotel viendo la luna;  a la gran cantidad de personas y viajeros del hostal New Bask (argentinos, colombianos, ecuatorianos,  peruanos, franceses, que no puedo nombrar a todos por que fueron muchos) por la gran fiesta de año nuevo y la emotiva quema del año viejo, así como a todos los que hicieron parte de la cena mexicana en dicho hostal. El gusto de venir a conocer en Quito al Pájaro y su esposa Ana quienes hicieron que mi cumpleaños fuera muy especial y digno de nunca olvidarlo, ellos me consintieron con mole y pastel para festejarme; a la Flechas por hacer el viaje a Baños mucho más animado, así como a todos los viajeros del camping;  a Héctor por recibirnos en Río Bamba y por recordar los buenos momentos que pasamos en su natal Nicaragua, a Carlos por la visita en Cuenca; a Diego, Diana y Corina por recibirnos en Loja y por la confianza de hacernos sentir como en casa,  y finalmente al otro Diego y sus panas por el buen rato el último día de mi estancia en Ecuador.

















Escrito por David Herrera González.
14 de Febrero  de 2016.



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