REALMENTE ES BELLO EL ECUADOR.
En Ecuador estuve metido en Cajas, nade en Latas, acampé en Baños,
caminé en un hermoso cementerio, di vueltas a un par de lagunas, vi la luna salir y postrarse sobre la cima de
un volcán, subí a la parte más cercana al sol en el nevado del Chimborazo, estuve
en la mitad del mundo, así como en mundos imaginarios donde me encontré
con Llamas y Vicuñas. En la parte
colonial de las ciudades entendí un poco
la historia de este país y vi muchas semejanzas con las conquistas que tuvieron
lugar en todos los países de Latinoamérica; pedaleando admire cascadas, y
llegue hasta las profundidades de un pailón muy endemoniado. Sufrí un intento
de atraco por parte de unos monos en la selva, pude observar de adentro hacia
afuera una choza en medio del Amazonas. Acabe jugando a mojarme con niños
ecuatorianos para celebrar el carnaval, estuve en un par de ciudades donde un
río pasa por en medio, como son Cuenca y Loja, y donde la naturaleza
simplemente se tiñe con tonos de fantasía; visite un lugar donde descansar es
sencillo y donde la gente vive más de cien años, todo eso vi y aun me faltaron
muchos lugares por conocer, de entrada las Islas Galápagos quedaran en la lista
de lugares pendiente por visitar.
Ecuador es un lugar donde el medio ambiente se expresa de una manera diferente, un lugar
digno de conocer si quieres enamorarte de la naturaleza y del planeta en el que
vivimos.
Agradecimientos Especiales a toda la gente que hizo la experiencia en
Ecuador aún más esplendida:
A la familia Mejia por recibirnos en Ibarra y por tratarnos como si
fuéramos parte de su familia; a Sonia y William por compartir su navidad nosotros
en Otavalo, y la noche curiosa donde una colombiana, un argentino, dos
mexicanos y un chino estuvimos en la terraza del hotel viendo la luna; a la gran cantidad de personas y viajeros del
hostal New Bask (argentinos, colombianos, ecuatorianos, peruanos, franceses, que no puedo nombrar a
todos por que fueron muchos) por la gran fiesta de año nuevo y la emotiva quema
del año viejo, así como a todos los que hicieron parte de la cena mexicana en
dicho hostal. El gusto de venir a conocer en Quito al Pájaro y su esposa Ana
quienes hicieron que mi cumpleaños fuera muy especial y digno de nunca
olvidarlo, ellos me consintieron con mole y pastel para festejarme; a la
Flechas por hacer el viaje a Baños mucho más animado, así como a todos los
viajeros del camping; a Héctor por
recibirnos en Río Bamba y por recordar los buenos momentos que pasamos en su
natal Nicaragua, a Carlos por la visita en Cuenca; a Diego, Diana y Corina por
recibirnos en Loja y por la confianza de hacernos sentir como en casa, y finalmente al otro Diego y sus panas por el
buen rato el último día de mi estancia en Ecuador.

Escrito por David Herrera González.
14 de Febrero de 2016.






